
Plantar un árbol tiene innumerables beneficios y sin lugar a dudas el más importante es que funciona como pulmón de la tierra, pues mediante el proceso de fotosíntesis las hojas de los árboles toman dióxido de carbono (CO2) desde el aire contaminado y lo liberan como oxigeno (O2) limpio esencial para la vida. Además de la fotosíntesis las hojas de los arboles producen evapotranspiración mediante la cual refrescan y humedecen él aire. Cada árbol funciona como un verdadero ecosistema, sobre el cual viven pájaros, insectos y a veces otros vegetales, las raíces retienen el agua de lluvia permitiendo que ésta se filtre lentamente a través del suelo hasta las napas o aguas subterráneas para luego llegar hasta los ríos, manteniendo así estable el caudal y evitando sequías e inundaciones. Por último y no menos importante los arboles son los responsables de evitar la erosión y desgaste de los suelos, sosteniendo las partículas de estos con sus raíces.
Teniendo en cuenta lo anterior, existen cinco formas de plantar un árbol:
- Raíz desnuda
- Con cepellón
- Macetero
- Enyesado o escayolado
Árboles a raíz desnuda

El árbol se extrae de la tierra donde se ha criado sin el cepellón de tierra que engloba las raíces dejando éstas desnudas. Sólo es válido para árboles de hoja caduca y sólo encontraremos esta presentación en invierno
NOTAS: Para asegurar un buen arraigo es recomendable recortar las raíces que estén rotas, secas, podridas o estropeadas, y también las que sean demasiado largas.
Árboles con cepellón

El árbol se saca de la tierra del vivero con una masa de tierra adherida a sus raíces y se envuelve este cepellón en tela de arpillera o bolsa de plástico para que no se desmorone. Las posibilidades de arraigo en el jardín son mayores que a raíz desnuda pero menos que en macetero.
Árboles en macetero

El árbol viene con un macetero, generalmente de plástico y tiene por tanto, su cepellón intacto. También puede venir en bolsas plásticas. El arraigo es superior al 90%, puesto que las raíces no sufren ningún trauma al plantarse. Se puede hacer la plantación en cualquier época del año, aunque siempre se debe evitar los momentos de más frío y de más calor.
NOTAS: Para saber si un árbol ha arraigado bien en su macetero, muévalo suavemente y si este sale fácilmente quiere decir que aun no es tiempo de trasplantarlo.
Si las raíces salen por los agujeros de abajo del macetero quiere decir que el árbol ha estado más tiempo del recomendado en él, lo que no asegura un buen arraigo al ser trasplantado a tierra firme.
Si se compra en macetero, hay que verificar que no se haya sacado recientemente de la tierra y se acaba de “enmacetar”.
Árboles con cepellón enyesados

Consiste en excavar el cepellón del árbol, envolverlo con una tela metálica y recubrir ésta con yeso. Se deja secar para lograr un cepellón rígido, duro y bien consistente.
NOTAS: Al trasplantar un Olivo no es necesario enyesar el cepellón, pues este árbol es muy duro. Es recomendable para arboles de hoja perenne, como pinos, abetos y otras coníferas.
Notas generales
Cerca de la casa es recomendable plantar árboles de tamaño menor, tales como: Laurel, Naranjo y algunas especies de palmeras.
Dependiendo del lugar en donde se quiera aprovechar la luz del sol en invierno y tener sombra en verano es recomendable plantar árboles de hoja caduca, de forma que en invierno no creen demasiada sombra y en verano protejan del sol.
Ten en cuenta la longevidad de los arboles que plantaras.
















